Hace pocas semanas, en una formación para concienciar sobre la igualdad, una mujer directiva, me preguntó: ¿Cómo puedo conciliar, siendo directiva? ¿Podré mantener mis ingresos con una reducción de jornada?. La realidad es que no supe qué contestar. La primera respuesta en la que pensé fue, “creo que con el actual horario y jornada, no es posible sacar todo el trabajo, dudo que con una reducción de jornada pueda seguir manteniendo el nivel de ingresos y el nivel de responsabilidad”. Cada elección en la vida supone una renuncia.

¿Existe una solución?

En mi opinión, la Igualdad es un tema de educación, tanto dentro de la familia, como en las escuelas, institutos y en las universidades pero, sobre todo, y cada vez más, en el ámbito laboral.

Conciliar supone organizar. Organizar tiempo de calidad a la vida personal, familiar y laboral. No creo que sea muy políticamente correcto, pero es fundamental elegir correctamente a esa persona que será compañera/o de viaje que nos de soporte en la aventura de la maternidad, paternidad, cuidado de mayores…

La conciliación de la vida familiar, cada vez es algo compartido, las hijas e hijos, no son responsabilidad de una de las partes. Culturalmente, ha sido siempre una tarea de la mujer, pero veo cada vez mas que las parejas se organizan y ya no se habla de “colaboración” sino de corresponsabilidad.

Se dice, que las mujeres dedican 3 horas más que los hombres a la conciliación.

He de decir que he observado que esto es algo que, está cambiando. Tal y como lo veo a diario en los padres jóvenes de los compañeros/as de mi hijo pequeño.

Ahora, las parejas negocian y se organizan, los padres ya no “colaboran”, sino que asumen como propias tareas que históricamente hemos venido realizando las mujeres: la compra, las tareas del hogar, el cuidado de los más pequeños de la casa… Las tareas se reparten y ambos progenitores están 100% involucrados. Aunque aún no ocurre en todos los casos, cada vez se da con mayor frecuencia, lo cual indica que vamos por el buen camino.

Además, es cada vez más frecuente la implicación de las empresas en todo lo relacionado con la conciliación, con la asunción de que es su deber el velar porque sus empleados puedan conciliar su vida personal con la profesional y que el hecho de atender no supone un perjuicio para la propia empresa, sino todo lo contrario.

También creo que no es la tarea de la empresa, educar a las parejas, la educación debe venir de “casa”, no puede responsabilizarse a las empresas de esta tarea.

Considero fundamental, que se respete la elección de las personas, la libertad de elección es fundamental. Para que esta libertad de elección sea real es necesario implementar medidas que no repercutan sólo en la empresa.

Si una mujer decide dedicarse al cuidado de las/os menores durante sus primero años, el Estado debería mantener su nivel de cotización o, por el contrario, si deciden seguir trabajando, deberían tener la opción de poder contar con guarderías cerca de su lugar de trabajo.

Hasta que lleguemos en España a un nivel serio de ayudas, lamentablemente, va a seguir siendo difícil tomar la decisión libremente, sin el temor a sufrir consecuencias negativas en las carreras profesionales de todos aquellos, hombres y mujeres, que necesitan de manera temporal “bajar la velocidad” de sus carreras profesionales.

Estoy convencida de que la conciliación es y debe ser uno de los mayores retos que debemos plantearnos como sociedad y, evidentemente, como país.

En este gráfico, vemos que la responsabilidad entre hombres y mujeres, analizada la población activa, se está equilibrando entre ambos sexos:

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